Llevo más o menos un mes probando exhaustivamente Spotify. Para los que no la conozcáis todavía, se trata de una aplicación de escritorio muy en la línea de Itunes pero con una “pequeña” diferencia: la librería musical de acceso gratuito no se reduce a la colección propia existente en el disco duro personal, sino a prácticamente todo el universo comercial. De hecho, salvo alguna excepción reseñable (caso Red Hot Chili Peppers), están a disposición de los usuarios la mayor parte de discos y canciones de todos los autores y grupos que he buscado.
¿Para qué perder el tiempo pidiendo prestadas canciones a todos los amigos de uno en las redes P2P? Es lento, los archivos ocupan mucho espacio y, en multitud de ocasiones, son descargados y nunca accedidos posteriormente. Mejor hacerlo bajo demanda, sobre la marcha, en tiempo real, según nos apetece en cada momento y con una calidad de sonido más que aceptable. Eso es lo que nos ofrece Spotify.
La primera pregunta que me surgió, lógicamente, fue cuánto duraría algo así. Asumía que no podía tratarse de algo legal y, de serlo, cuánto tiempo tardaría en dejar de ser gratuito. Pues parece que por ahora no hay de qué preocuparse, porque su modelo de negocio va en la línea de Google, es decir, no cobrar directamente al usuario final y hacer economía a partir de lo gratuito (Freeconomics).
Como he expresado alguna vez Internet es un medio radicalmente nuevo, sin parangón en la historia, que está redefiniendo las reglas de juego establecidas y proponiendo diferentes convenciones día a día. Una de ellas es la percepción que tiene el usuario acerca de lo que debe ser pagado y de lo que puede obtener sin ser cobrado directamente por ello. Entiende el usuario además que moral, social y jurídicamente está amparado y cubierto.
Diversas empresas e instituciones (conocidas por todos) se empecinan en ir contra corriente, en hacer creer a la gran mayoría de los internautas en una ilegalidad impuesta desde fuera que a menudo es difícilmente entendible. Pierden todos ellos un tiempo valioso que gente como los creadores de Spotify aprovecha para plasmar ideas acordes con el medio, innovando en nuevos modos de monetizar la experiencia del usuario. En el caso de Spotify, a través de cuñas de audio (ya he escuchado varias de auto promoción) y de banners que no tendré ningún problema en visitar, para hacer rentables los acuerdos firmados con varias de las más importantes discográficas.
Sinceramente, enhorabuena y gracias por Spotify.
Lo explican estupendamente en Soitu y en JamSession tenéis algunos consejos para sacarle mejor partido.
Popularity: 29% [?]