A pesar de mis años, conservo el recuerdo de mi madre, durante mi infancia, insistiéndome en que ordenara mi cuarto. Todo el tiempo trató de inculcarme el buen sentido del orden, cosa que para mÃ, aún hoy, sigue siendo una tarea difÃcil. Siempre he creÃdo que el tiempo que uno gasta en ordenar sus cosas, es tiempo perdido e inútil. Usualmente, cada vez que termino la tarea de organizar mi cuarto o mi oficina, inmediatamente necesito algún objeto que con buen criterio he ubicado en el sitio correcto. El problema es que casi nunca recuerdo el lugar exacto en el que lo he puesto. Entonces, en unos pocos minutos todo queda en un desorden mayor que al comienzo, y ha ocurrido algo peor, en el desorden inicial yo sabÃa dónde localizar cualquier cosa, en el nuevo, no.
Sin embargo, cuando comencé a utilizar los ordenadores (o computadores como los llamamos en este lado del atlántico), descubrà que era fácil mantener todo clasificado y ordenado, siempre y cuando desde un comienzo hubiera elegido un modelo coherente de creación y agrupación de carpetas, con una estructura lógica y una nomenclatura coherente. Si mi madre viera cómo mantengo ordenados mis archivos digitales, no lo creerÃa y estoy seguro sentirÃa una gran satisfacción porque su paciencia y perseverancia dieron, al fin, sus frutos (al menos en este aspecto). Asà lo he hecho durante años, sin estar exento de tener frecuentes dilemas de clasificación de ciertos documentos, mÃos y ajenos, que bien cabrÃan en varios de los lugares o en ninguno, de la compleja estructura que espontánea y gradualmente ha surgido.
En consecuencia, desde hace un par de años me he sentido vÃctima de mi maravilloso orden (informático). Cuando necesito algún documento que estoy seguro de haber guardado hace algún tiempo, me enfrento a un sinnúmero de preguntas tratando de descifrar la lógica con la que decidÃ, en su momento, guardarlo. En la gran mayorÃa de los casos no los encuentro. Ante esta situación acudo a una herramienta que viene incluida en el sistema operativo, la cual promete hallar el documento pretendido.
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Luego de indicarle una serie de parámetros, esta utilidad se pone en la tarea de buscar en los varios cientos de gigabytes de mi disco. Mientras tanto, para que la espera no parezca tan larga, un perrito de escaso pedigrà agita su cola en la pantalla. Como no soporto las esperas, y mucho menos al horrible animal virtual, me dedico a hacer alguna otra cosa. En realidad, la mayorÃa de las veces me olvido del documento que estaba buscando. En ocasiones, luego de un tiempo, reviso el estado de la búsqueda y descubro que el documento “no fue hallado”. Alguno de los parámetros que seleccioné ha confundido al buscador u olvidé marcar alguna opción. En ese caso, antes de intentar una nueva búsqueda ajustando un poco las cosas, o de desistir definitivamente de ésta, pienso en mi madre y en lo que podrÃa decir con respecto al orden. Pienso también en la madre de quién diseñó esta utilidad de búsqueda. La imagino enseñándole la importancia de ser organizado.
Hace poco un amigo a quién no le pude pasar unos documentos que le prometà (porque no los encontré) me recomendó el uso de Google Desktop, una utilidad que se descarga e instala para hacer búsquedas en el disco local. Siguiendo su consejo, la instalé y luego tuve que esperar varias horas a que rastreara e indexara todo el disco (esto sólo lo hace la primera vez, luego sólo actualiza lo que se modifica, adiciona o elimina). Luego el icono de Google Desktop se ubicó en la barra de tareas (se activa con doble clic) y comencé a usarlo. Todo funciona de forma similar a como se busca en la Web (con lo cual me siento como en casa). Las búsquedas las hace sobre el nombre de los archivos y sus contenidos. Dispone también de opciones avanzadas de búsqueda y los resultados los entrega en segundos. Además permite visualizar los documentos sin tener que abrirlos y puede buscar en los ficheros borrados.
Hasta ahora todo marcha bien y no he tenido que recordar a mi madre más que para agradecerle el haberme traÃdo a este mundo tan interconectado.
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06 de Junio de 2008 - 23:02
Hola Luisfer!!!!… que chévere verte por aquà ;-). En cuanto al post, no hay nada mejor para buscar en el computador de uno que instalar el Google Desktop y no tener que volver a usar el que viene por default en Windows. Yo lo tengo instalado, y brilla por su eficiencia y rapidez, como todo lo de Google ;-)….
03 de Julio de 2008 - 14:22
Yo leà hace mucho tiempo que gracias a esa indexación, documentos particulares habÃan sido encontrados en la Web por usuarios que nada tenÃan que ver…
Asà que no me fio demasiado de esa herramienta.
04 de Julio de 2008 - 19:25
Dani, es cierto que se han detectado algunas vulnerabilidades en Google Desktop. En particular cuando se habilita la integración entre esta herramienta y la búsqueda en Internet. Como siempre se han anunciado nuevas versiones y parches.
Como en cualquier caso existen riesgos, con respecto a este y cualquier otro software es conveniente contar con protecciones tipo Contrafuefos (FireWall).